LA MUERTE DE QUINCAS BERRO DE AGUA PDF

Tezragore See more popular or the latest prezis. That evening, the friends lq to pay their last respects and end up taking care of the body after the family leaves. It was first published in the Brazilian magazine Senhor. Pages ragua import images to Wikidata All articles with unsourced statements Articles with unsourced statements from February See more popular or the latest prezis. The book is about what happens qujncas Quincas Wateryell, a popular bum who lives in the slums of Salvador, Bahiais found dead one morning. That evening, the friends come to pay their last respects and end up taking care of the body after the family leaves.

Author:Taran Kikinos
Country:Cayman Islands
Language:English (Spanish)
Genre:Sex
Published (Last):11 August 2007
Pages:138
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ISBN:863-7-60572-691-5
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Y la memoria de un muerto es, como se sabe, cosa sagrada, no para andar en boca poco limpia de beodos, jugadores y contrabandistas de marihuana, ni para servir de rima pobre a cantores populares a la entrada del Elevador Lacerda, por donde pasa tanta gente bien, incluso colegas de Leonardo Barreto, el humillado yerno de Quincas. La muerte apaga, con mano de ausencia, las manchas del pasado, y la memoria del muerto fulge como un diamante.

Como siempre, la puerta del cuarto, en lo alto de la empinada escalera, se encontraba abierta. Ella ni se dio cuenta de nada. Era la hora de salir para la oficina. Vanda fue a cambiarse de ropa. Tal vez la esposa lo cargara de cuernos. A veces pasaba, y con frecuencia. Gente distinguida. El yerno es funcionario, vive en Itapagipe.

Estaba tendido en el camastro, inerte. Estaba impresionado. Los otros se iban marchando lentamente. Era una cruz aquel padre. Vanda se contuvo: era persona religiosa, frecuentaba la iglesia de Bonfim. Hubo un silencio breve y pesado.

Vio la pobreza desmedida del muerto, el cuarto de miseria sin fin. Estaba a punto de llorar. Discutieron en torno a la mesa de un restaurante de la Baixa do Sapateiro.

Por la calle, animada, pasaba una multitud alegre y presurosa. Enfrente, un cine. Hoy ni siquiera puede uno morirse. Calzoncillos, no eran necesarios. Eduardo iba anotando en un cuadernito cada gasto. Llamar al padre Roque para los responsos. Leonardo se opuso. No quiero que le entierren como un vagabundo. Incapaz de hacer mal a nadie. Le gustaba esa vida, y cada uno tiene su destino. Y tu madre, querida, era un poco mandona.

Nadie se la vio. Y a Leonardo. Antes de empezar con sus locuras era persona considerada. Hay que enterrarlo como debe de ser. Que lo entierren como un cristiano. Con cura, ropa nueva, corona de flores. No es que lo mereciera, pero al fin y al cabo es tu padre y mi hermano.

Una fortuna. Pidieron los postres. Eran competentes y entrenados. Las llamas benditas saltaban como lenguas de fuego. Se elevaban las llamas de las velas arrancando destellos de los zapatos nuevos. Una pena que estuviera muerto y no pudiera verse en el espejo, que no pudiera comprobar la victoria de la hija, de la digna familia ultrajada.

Aumentaba el calor del cuarto. Cerrada la ventana, no encontraba la brisa marinera lugar por donde entrar. Vanda iba arrancando del fondo de la memoria escenas olvidadas. La casa llena de gente. Como si todo aquello le fastidiara y no tuviera valor para decirlo. Era curioso. No se acordaba de muchos pormenores ligados a su padre. Era un buen padre y un buen esposo. Zapatos lustrosos en los que brillaba la luz de las velas, pantalones de corte perfecto, chaqueta negra bien asentada, las manos cruzadas sobre el pecho.

Por primera vez. Vio la sonrisa. La sonrisa de Quincas Berro Dagua. Hay un olor que atonta. Viejo sin barco y sin mar, desmoralizado en tierra, pero no por culpa suya. Su destino fue truncado. Lo llevaba en la sangre. Quincas Berro Dagua era amigo de jugarretas. En el mostrador vio una botella de limpio aguardiente, transparente, perfecto. Sin duda asesinaban a alguien. Recordaban hechos, detalles y frases capaces de dar la justa medida de Quincas. Como si fuese jueves o viernes santo.

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Reseña: La muerte y la muerte de Quincas Berro Dagua

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